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¿QUÉ ES EL CRISTIANISMO? por Pau Sais Aconsejamos la lectura previa de Hechos 17:22-32.
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Estamos viviendo momentos de desorientación espiritual, esto es evidente con sólo contemplar y considerar el estado actual de nuestro mundo. La inseguridad que impera en todas partes: desordenes bélicos, guerras y masacres, desequilibrio social y económico para los gobiernos y para el pueblo, incertidumbre de nuestro entorno, peligros de contaminación masiva que causan temores de desastre, incivismo, insolidaridad, egoísmo creciente, problemas de convivencia social, inestabilidad dentro de la familia, inquietud por la seguridad ciudadana, etc., etc... Rodeados por todas partes de problemas materiales que por su magnitud hacen que la orientación espiritual quede relegada a un orden prácticamente secundario, cuando no es menospreciada y rechazada. La gente piensa: "¿Qué me puede solucionar a mi la orientación espiritual?" El talante es de desvalorización religiosa. La religión institucionalizada ha demostrado su incapacidad para dar una respuesta válida del porqué de tanta angustia, y mucho más incapacitada para dar una solución a tan grave problema. La religión ha dejado de ser refugio para la angustiada sociedad, ha dejado de ser el árbitro moral que guiaba a la gente, en el orden social colectivo y en el orden individual. Y este descrédito de la religión ¿de donde proviene? Una buena parte proviene de tanta diversificación de doctrinas que quieren ser, sobre la base de la religión, una respuesta social, mezclada, a menudo, con intereses particulares y concomitancias políticas. El descrédito siempre es un componente de la duda, y la duda lleva a la divagación crítica, que acaba haciendo que se imponga el escepticismo personal, creando en el individuo su propio concepto de la religión; es decir, que cada persona se hace la religión a su medida. "Yo creo a mi manera", acostumbran a decir. Y éste es el sincretismo de aquellas personas que, definiéndose como "agnósticas", no quieren negar totalmente el sentimiento religioso. Evidentemente, aquí hay un desengaño, un desencanto de las proposiciones espirituales. Eso es tanto como decir que hay una gran desorientación sobre este tema. ¿Por qué? Básicamente por la diversidad que caminos que se proponen. No es extraño oír esta opinión: "Todas las religiones son iguales". Esto nos obliga a los creyentes a diferenciar nuestra fe de una generalización demasiado ancha, y que no esconde un cierto menosprecio. Si nosotros queremos desmarcarnos de la generalización exponiendo lo que creemos, seguramente nos preguntaran: ¿Qué es, pues, el Cristianismo? Si queremos responder tendremos que decir primero qué no es el Cristianismo. * El cristianismo no es propiamente una religión. De religión ya había cuando vino Jesucristo. Precisamente él nació en la religión estructurada por Dios dentro de la trascendencia de la economía natural, en la religión judía. Y en ningún momento vemos que él, Jesús, se proponga fundar una nueva religión, ni como reforma del judaísmo ni como nueva concepción de una religión formal. Sin embargo, si fuere necesario definir el Cristianismo dentro del contexto religioso, diríamos que es la religión eminentemente interior, la religión en espíritu, tal como la definió el Señor Jesús, en su conversación con la samaritana: "La hora viene, y la hora es, cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren" (Jn 4,23). |
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