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Una oración contestada 1º de Crónicas 4,10
Jeremías 33,3 dice: “Clama a mi y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” es una invitación a pedir con insistencia al Señor, a clamar.
Los nueve capítulos del libro 1º de Crónicas no son de lectura fácil, son todo nombres, pero en medio de ellos encontramos una oración que fue contestada por el Señor, es la oración de Jabes, dice textualmente: “Oh Señor si me dieras bendición y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió”. Estas cuatro cosas las podemos pedir nosotros también, que el Señor nos bendiga, que ensanche nuestro territorio, que su mano esté con nosotros y que nos libre del mal.
El conocido texto de 2º de Crónicas 7,14 nos da otra pista: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocad, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” Jesús de Nazaret, nuestro Señor, en la oración modelo y en otras ocasiones, también relaciona la oración con el arrepentimiento y el perdón, como aquel publicano que desde el último banco del Templo ni siquiera se atrevía a levantar la mirada y clamaba diciendo : “Señor, se propicio a mi, pecador”
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