EL DIOS DE TODO CONSUELO
2ª Corintios 1,3-11
Tenemos muchos motivos para alabar y bendecir a nuestro Dios. Nuestro
Dios que ante todo es PADRE y que en Él y sólo en Él encontramos
MISERICORDIA y CONSUELO. De Dios el creyente sólo puede esperar cosas
buenas porque es Padre de Misericordia y Dios de todo consuelo.
Dios nos ama, nos perdona y nos consuela porque
tiene un corazón de Padre.
A veces pasamos por tribulaciones y pruebas, y
esto lo sabemos bien por experiencia pero Dios enjuga nuestras lágrimas,
nos acaricia y nos lleva en sus brazos amorosos. Sólo los que hemos
confiado en Dios y le hemos entregado sin reserva nuestra vida sabemos
que esto es así y lo sabemos por experiencia. ¡Cuantas veces hemos
experimentado la misericordia y el consuelo de Dios y todo esto por
medio de nuestro Señor Jesucristo.
Pero no somos receptores pasivos del consuelo de Dios,
nos hemos de amar, perdonar y consolar mutuamente. porque lo que me pasa
a mi también le pasa al que tengo a mi lado. La comunidad cristiana debe
ser una comunidad de amor. Hemos de ser compañeros en la aflicción y en
la consolación. Me alegro con mis hermanos y lloro con ellos porque
somos una familia.
La iglesia es la familia de Dios y en una familia se comparte
todo.
A veces somos abrumados sobremanera, más allá de nuestras
fuerzas pero no confiamos en nosotros mismos sino que confiamos en Dios
que nos libró, nos libra y nos librará de cualquier cosa mala.
Todo ello es posible gracias a la ORACIÓN. La oración
es la llave que abre las ventanas de los cielos para derramar
abundantemente sobre nosotros toda clase de bendiciones hasta que
sobreabunden.
Las personas y las iglesias a veces Dios permite que pasen
una crisis, pero en medio de la tormenta aparece un faro luminoso que es
el amor de Dios que nos consuela y nos restaura.
A veces Dios permite las crisis para que crezcamos y
experimentemos su perdón y su consuelo.
Narcís de Batlle Teixidor
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