carta oberta d'en Narcís de Batlle

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

Lucas 6,27-38

   La vida cristiana es totalmente distinta y revolucionaria, no amamos solamente a nuestros amigos y bienhechores sino que además hemos de amar a nuestros enemigos, a los que nos aborrecen, a los que nos maldicen, a los que piensan diferente de nosotros y esto humanamente es imposible, necesitamos un corazón nuevo.

   Como dice Ezequiel 36: 26 “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne, y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

   Los cristianos podemos transformar el mundo amando a los que nos rodean como Dios nos ha amado: “Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso”. Jesús ha resumido toda la Ley en un doble mandamiento: Amar a Dios y amar al prójimo y esto solo lo podremos llevar a cabo si Él nos da un nuevo corazón y pone en nosotros su Espíritu.

Si esto es así podremos amar incluso a los enemigos.