Lucas 6,27-38
La vida
cristiana es totalmente distinta y revolucionaria, no
amamos solamente a nuestros amigos y bienhechores sino
que además hemos de amar a nuestros enemigos, a los que
nos aborrecen, a los que nos maldicen, a los que piensan
diferente de nosotros y esto humanamente es imposible,
necesitamos un corazón nuevo.
Como dice
Ezequiel 36: 26 “Os daré corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra
carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de
carne, y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré
que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y
los pongáis por obra.”
Los
cristianos podemos transformar el mundo amando a los que
nos rodean como Dios nos ha amado: “Sed pues
misericordiosos, como también vuestro Padre es
misericordioso”. Jesús ha resumido toda la Ley en un
doble mandamiento: Amar a Dios y amar al prójimo y esto
solo lo podremos llevar a cabo si Él nos da un nuevo
corazón y pone en nosotros su Espíritu.
Si esto es así podremos
amar incluso a los enemigos.
 |